Rastros de tinta
Con el dedo
cual si fuera taladro,
dibujé en tu pecho
círculos hasta tocar corazón.
Como si encontrara petróleo
(o algo peor)
levantaste mi mano
como un chorro
y me explicaste
que cuando la falta
reclama al vacío,
vaciamos reclamos
llenos de faltas.
Desde tu abdomen
hasta tus labios
he dejado un rastro
de tinta fresca
de lo que pudo haber sido
un pozo petrolero
y solamente fue
un reguero,
un borrón
y una cuenta nueva.
Un último silencio

Dijiste adiós
y no escuché nada más.
Sin palabras,
me diste a entender
que el silencio y el olvido
tienen un sonido
muy parecido.
Una palmada
en el hombro
reproduce el mismo eco
que un suspiro
o un sollozo.
¿Cuándo el beso
se colgó en una rama
y se balanceó
hasta lograr un crujido?
No sé si seré capaz
de provocar
aunque sea
un latido en el viento.
Y aunque lograra
ser como el árbol
en medio del aguacero.
¿Cómo pudiera yo
dejarte algo más digno
que un último silencio?
Zapato en el camino
Camino a casa
se me pegó
un poco de ayer
en el zapato.
Lo traía adherido
y dejaba rastro
en diminutos auxilios,
en despedidas
y en comienzos.
Traté de desprender
de la suela el recuerdo,
pero dejó mella
tan adentro,
¡tan profundo!
que de los orificios
no se despegaba
ni con una hoja,
ni con una rama.
Por ese ayer
que no me dejaba seguir
tomé la decisión
y seguí descalzo.
Principio de Arquímedes

Si el agua
se tiñera de negro
¿Quién podría
quitar su reflejo?
Estoy lleno de humedad,
colmado de sorbos
y de malos tragos.
A veces dejo
junto a los párpados
una balsa para huir
pero la marejada es fuerte
y me estoy inundando
de sueños.
Aún a flote
me deshago del peso,
tiro por la borda
el corazón, el ancla
y uno que otro recuerdo.
Pausa.
El mundo en calma.
Es suficiente,
y el mar
que antes me hundía,
que me ahogaba,
ahora me empuja a la costa.
El amor de los lobos
Reconocía
cuando solías gruñir
y cuando erizabas el pelaje
pero mi espalda
estaba arqueada
entonces
olvidé como aullarte
y así poco a poco
aprendiste como callar.
Me pregunto
si son los juegos
revolcones suaves,
o como sucede
en los lobeznos
a veces hay sudor
y a veces sangre.
Así pues,
no sé si se hieren
los lobos
cuando juegan
o si se aman
cuando los oigo decir:
Ya es tarde
para olfatear,
he aquí mi garganta,
muerde ahora
y lame después.
Objetos perdidos
Desde que dijiste
ocupo decirte algo
he tenido más tiempo
para acomodar este olvido.
Estaba por todas partes:
en el niño
que te sonreía
frente al poyo del parque,
en la sombrilla
que hacía de dos
solo uno en el aguacero,
¡Hasta en el nombre
de tu perro!
(En tantos sitios te tenía).
Ayer que ordenaba
dos calcetines y un recuerdo
hallé un par suelto
al pie de la gaveta
porque el otro
—el que me dejaste—
lo había usado
para echar algunas
verdades a medias.
Podría decirte
no todo está perdido
pero las cosas que se pierden
no son
ni serán las mismas
que se vuelven a encontrar.
La fábrica de hielo
Te había empacado
lejos de mi fábrica,
en una bodega sin luz
y con muchas cajas frías.
No hay espacio —lo sé—
aun así te busqué un lugar
porque ya sabía
que la calefacción
se había averiado.
De madrugada
cuando el repartidor salía
vi tu cajón en una esquina
con una etiqueta
y algo más que indicaba:
Manténgase refrigerada.
Así que hice caso
y te dejé ir con él,
como decía la instrucción
borrosa y llena de escarcha.
El resto es olvido
Anoche descubrí
una pequeña playa
bajo mi almohada.
En ella había una tienda
sobre las sábanas
y también una mujer
que dejaba sus huellas
a lo largo de la cama.
Naturalmente
unas veces
sentía unos pasos
rodeándome los párpados
y otras una fogata
en medio de los labios.
Cierto día
la mujer acampaba
cerca de mi oído
y la oí decir
que quería conocer
más allá de la ventana.
Dejé un avión de papel
en un lugar alto
de la frazada
y abrí las celosías.
Cuando desperté
advertí una nota que decía:
“Busco un dios
que crea en mí”.
Me levanté lentamente
pero solo vi
un bodoque
sin supervivientes
lejos de nuestra playa
al otro lado de la ventana.
El pozo de los deseos

Hace tiempo
que encontré un pozo
cerca del mar.
Tenía un letrero
y una advertencia que decía
“Aquí no saciarás tu sed”
lo que me hizo pensar
que los sueños
están hechos de agua.
Pasó un viejo
y al verme llegar, apuntó
tírale una moneda
que ya no extrañes
y él te dará un deseo
que ya no esperes.
Entonces tomé mi única moneda
y la dejé caer
como un diente de león
que la tierra
aprendió a morder.
Volví camino al mar
con mi único peso
en el fondo de aquel pozo
pero con la extrañeza
de saber ahora
que olvidé cómo regresar
a donde pedí no volver.
Las cosas por su nombre

Del mar aprendí a llamar
las cosas por su nombre.
Me dijiste
esto se llama arena
mientras yo asimilaba
cómo dejarla tirada
en el viento.
Tomaste mi dedo
y señalaste
esa se llama piedra
y esa también
y esa
y esa…
Pensé que aunque
todas se llamen igual
ni el mismo mar
recuerda sus nombres.
Antes de irte
de dejarme
tendido cara
al mundo exterior
me abrazaste
y advertiste
esto se llama amor
y descubrirás
que es injusto.
Y yo repliqué
¿Por qué me dices
que es injusto?
si precisamente
el amor es justo
cuando no se llama amor.
El dilema de los erizos
Ahí la encontré
enfundada y desnuda
unánime en púas.
Me confesó que a veces
el amor es como el nudo
que alguna vez fue una cuerda
y que para atar
cualquier punta
es necesario que en verdad
existan dos esquinas.
Al parecer
aquella mujer
me dejó un dilema
por el cual debo elegir:
Creerle a quien tiene espinas
aunque su frío esconda
o a quien rasguña una espalda
aunque para ello
su poco calor reparta.
Caer con estilo

De frente
con los dientes en el escalón,
con las nalgas en la acera.
Desplomarse como un cisne,
levantarse como un actor.
¡Con cara de sorpresa!
Idear un nuevo madrazo
por un viejo morete.
De pie
como el que hace un ruedo
y te dice ¿qué tal ahí?
y te punzan, ahí está bien.
Caídas precisas
como poses de costura
para tomar
la medida exacta
de la estupidez.
Ahora comprendo
por qué siempre decías:
Si quieres caer con estilo
estudia los gatos
pero no me lances como uno
para comprobarlo.
Siempre palabras
No basta con tirar la toalla
ni con coleccionar ojeras,
esto que siento
es un grillo encerrado
más que un cri-cri
es un acorde de crujidos.
Pero escucha
algo está por caer,
algo pide espacio en la tierra,
y sientes que un leñador
te dice al oído
mientras sonríe:
fuera abajo.
Palabras más,
palabras menos;
pero siempre palabras.
Basta ya, ¡No más!
Quise tomar nota en mi agenda
pero descubrí que no tenía.
Pero ella es la que paga

Caballero le sirvo café
dijo mientras merodeaba la mesa.
Dos tazas le dije por favor.
¿Espera a alguien?
No, dijo que no vendría.
¿Expreso me dijo?
Y un croissant.
¿Alguna vez se ha enamorado?
Probé un sorbo y le dije que sí,
por eso se fue.
Pobre hombre.
Ni tan rico para no saberlo
ni tan pobre para no ocultarlo,
por cierto quédese con el vuelto.
Muy amable.
¿Acaso no lo ve?
Hoy yo la invito a un café
pero ella es la que paga.
Si el amor fuera ciego

Si en verdad el amor
fuera ciego
su bastón sería la boca,
quizás por eso
cuando besamos
cerramos los ojos.
Conocida desconocida

Te pienso de a poco
pero te recuerdo en grande
y si te olvido, en cambio,
es porque esta estadística
no precisa de ningún horario.
Aunque pases de largo
confieso que me he visto
pasar por tu sodita.
¡Cómo la nostalgia
es la única moneda
que se reparte
entre tanta mano vacía!
De noche
cuando regreso a casa
con la alforja a cuestas,
con la espalda roída,
siempre guardo de ti
un trozo de rostro
una boca y una sonrisa.
No te conozco
pero te adivino
en estas frases olvidadizas
quizás porque me habitué
a estar contigo,
aunque no te conozca
de toda una vida.
El pago de viejas deudas
El recuerdo donde se apuña
también se pudre
y un corazón amontonado
es como una manzana
palpitante de gusanos.
La lengua es una morgue
que reconoce los besos
pero yo en cambio
ya no tengo espacio
para más abono.
¿Acaso nacerá un capullo
en medio de tantas orugas?
¿Acaso morirán los labios
entre tantos mordiscos?
Como en toda mafia
de saldos y entierros
el amigo de un camarada
¿Es acaso una amistad,
un capo o una cuartada?
Acta de la hipocresía

Queda constancia de que
un puñal se oculta
más fácil que una espada
y una espalda tiene más dardos
que la diana de una taberna.
¿Seré quien
prefiere sosegar
el hambre de otro
con tal de aplacar mi propio frío?
Comprendo que tal vez
hay amigos que llegarán
a ser muy hipócritas;
pero no sé por qué
hay hipócritas que a la larga
no fueron tan malos amigos.
Nota al pie de una mirada

Mirada₁
_________________________
₁ No sé qué hubiese sido mejor:
haberte dicho un cumplido
o haberme callado un piropo.
Al fin y al cabo
una mirada nunca dice
dónde termina la discreción
pero una mente siempre sabe
dónde empieza la osadía.
Las murallas nunca duermen

-¡Hacia adelante!
Un beso abre un cerrojo
pero una llave forzada
atasca cualquier ranura.
En este mundo
muchos bebés
nacen de cabeza
pero pocos hombres
mueren de pie.
Y todo peón cae
más por la caricia de un dedo
que por la de una lanza.
Si hasta aquí
los soldados se retiran
las trompetas no gritan
y las murallas se duermen.
—¡Estrechen filas!
Después de salir
por favor no olvides
dejar la llave
bajo la alfombra
y trancar el corazón
con doble paso.
La paloma muerta

Cuánta alegría da saber
que aún somos niños
y confundimos
la cuna de la mecedora.
¡Y mejor aún!
Pues nos sorprendemos
cuando en la acera
tropezamos contra un pichón
o en ocasiones,
sin cuidado,
contra una paloma muerta.
Cuánto alivio es reconocer
que este nido
no es una pajarera
y esta mano
no es un zapato.
Pasan los años
y dudo si caí en el guante
de un transeúnte abrigado
o en una calle concurrida,
atestada de suelas,
y de animales muertos.


13/07/11 at 4:48 pm
Muy bella tu poesía. Encantadora, si llegás a publicar, me contás.
13/07/11 at 5:28 pm
Muchas gracias bueno espero hacerlo algún día sin embargo hay que ir paso a paso y con paciencia (a raíz de las editoriales).
14/07/11 at 12:29 am
Yo creo que es hora de tomar el mundo cibernético y publicarse por la web. Algún día los escritores digitales seremos reconocidos como los escritores a papel.
14/07/11 at 3:44 am
Considero que el mejor crítico literario es el pueblo y no una editorial o una persona. Y sí, concuerdo totalmente. Es hora de tomar un espacio que todavía no está negado.
15/08/11 at 3:39 pm
Interesante sitio. Felicidades
15/08/11 at 5:23 pm
Muchas gracias. Es un esfuerzo por escribir una “poesía para todos”.
29/09/11 at 1:23 am
Siento en su estilo, notas realistas, de corte cotidiano, ahí miro esa “Poesía para todos”, es interesante. Además de que siempre es bueno conocer a personas del ambito nacional que sienten entre las letras su vida.
Le invito a mi blog: http://clandelsilencio.blogspot.com/ para que comparta y comente este pequeño espacio donde plasmo mis escritos
Saludos
29/09/11 at 2:48 pm
Creo que los elementos mejor logrados del texto son el ritmo y la musicalidad. Realmente ágiles. Te atrapan.
Saludos
26/10/11 at 7:26 pm
Hey me encanta esto, está muy lindo, dejar ver una parte muy hermosa de tu esencia
26/10/11 at 7:26 pm
Tu buena amiga Angie
14/11/11 at 7:34 pm
Amigo de mi alma y mi corazon! Muy buenos son todos tus poemas.. Me siento tan alegre y orgullosa de ti!
Muchos exitos y bendiciones!!!